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crianza, educación, limites, Sin categoría, socialización temprana

“Mi niño lo pasa fatal cada vez que le indico un límite”

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Un niño de 10 meses pasa casi toda la clase de Kindermusik trepando y moviéndose sin parar en el regazo de mamá o sale corriendo hacia la puerta, coge los zapatos y los trae hacia el adulto indicando que quiere irse.

A un niño de 18meses parece que le cuesta decidirse. Al principio, parece que quiere irse fuera. A los dos minutos, quiere volver a entrar. Cinco minutos más tarde quiere salir nuevamente.

Javier, de 3 años se resiste a venir a clase de Kindermusik. Cuesta sacarle de casa, pero cuando llega al centro donde se imparten las clases corre hacia la puerta y salta de felicidad. Al salir de clase, muestra una enorme sonrisa en su cara. La próxima semana vuelve a pasar lo mismo, y ya sacarle de casa cuesta aún mas.

¿Qué tienen en común estos niños? Están comprobando hasta dónde pueden llegar y están buscando límites de sus padres.

Asuntos de niños: Es una tarea sana para los niños pequeños comprobar los límites. Cuando no respondemos a estas pruebas con determinación, los niños se enfocan más en hacerlo. Y es entonces cuando les cuesta más socializar, jugar, crear, aprender y desarrollarse. Se quedan como en un limbo de búsqueda de límites constante.  

Los niños pequeños son muy muy perceptivos. Cuando se quedan en ese limbo ellos saben que su comportamiento molesta y que enfada mucho a los adultos que los cuidan. Tampoco es cómodo para los padres que los niños se queden en ese lugar. Si no resolvemos estas situaciones de pedido de límites de una manera calmada y directa puede que nos sintamos irritados y exhaustos, perderemos la calma y mas adelante nos sentiremos culpables hasta con resentimiento y sin más paciencia con el niño.

Las pruebas de límites son pedidos. Cuando no les damos “respuestas” claras y los dejamos pasar, lo que logramos incluso sin quererlo es reforzar este pedido e invitar a que se repita. Puede multiplicarse y repetirse en diferentes situaciones.

Asuntos de padres: Cuando los niños están comprobando los límites de manera sutil y a veces no tan sutil están pidiendo nuestra ayuda y necesitan de una respuesta clara e inmediata. Los padres no deberían tener miedo de ser firmes y directos, aun cuando podamos cambiar de opinión luego (lo cual es también buen ejemplo para darles). En este momento no puedes hacer tanto ruido, pero ahora sí puedes.

Algunos pasos recomendables aplicados a clase de Kindermusik pero que pueden adaptarse a cualquier situación.

1. Expresa el límite claramente:  “Yo no quiero que (o no te puedo dejar, o no te dejaré) gritar en este momento porque está molestando a todos en la clase.” “Ahora tenemos que quedarnos aquí y más tarde iremos al parque, cuando termine la clase” “ahora vamos a guardar el chupete ya que en la clase no se puede tenerlo”

2. Reconoce sus deseos y sentimientos: “Te está costando mucho quedarte tranquilo en Quiet Time.” “No estás poniendo atención a la profesora y estás molestando a los amigos de la clase”  “Ahora estás llorando porque estás molesto porque no puedes tocar el instrumento que tiene Sara” Este reconocimiento también puede hacerse antes de poner el límite. “Quieres tocar muy fuerte el tambor y te cuesta tocar suavemente”

3. Provee una solución para seguir adelante si es necesario: Ahora es el momento de tomar acción -nuestras palabras no son suficientes para calmar esa necesidad de límites. “Iremos fuera para que tengas un rato para calmarte y luego volveremos a la clase” “Tengo que quitarte el instrumento hasta que puedas estar mas tranquilo para volver a intentar tocarlo más suave” “voy a guardar el chupete y si aun lo quieres, te lo daré al final de la clase” A veces es necesario coger sus manos cuando quiere pegar a otro niño, quitarle un objeto con el que no está jugando de manera segura o haciendo daño a sí mismo u otros niños, guardar objetos y ponerlos fuera de su alcance o sacarle de la situación en donde está empeñado en la búsqueda de límites haciendo lo opuesto a lo que se le dice.

Si tienes que repetir por segunda o tercera vez un límite, es más que suficiente para que tomes acción en la situación. Recuerda que tú eres el adulto y que el niño no tiene en este momento otros recursos para gestionar la situación. Es nuestro papel proveer recursos para que pueda aprender.

4. Acepta la respuesta negativa del niño. Es ahora momento de respirar profundo y dejar que aparezcan las emociones de rechazo. Estos sentimientos no son tu responsabilidad, no te pertenecen. Son de ellos y es necesario que los puedan expresar y soltar. Es importante que tanto adulto como niño acepten que el niño no está de acuerdo con el límite, pero que puede procesarlo y aceptarlo.

5. Vuelve a conectarte con él reconociendo su perspectiva y sus emociones (nuevamente) Puedes decirle “estabas furioso con el otro niño” “estabas triste” “parecías muy nervioso hoy” para que pueda aprender de empatía y reconocer sus emociones. Generalmente en estos momentos los niños necesitan mucho afecto: abrazos, aceptación para sentirse seguros de que aún después de la dificultad, los adultos más importantes en su vida les siguen queriendo. A veces es necesario esperar hasta que el niño demuestre estar preparado para abrazos o besos en vez de ir hacia ellos si vemos que aun no están preparados para el acercamiento.

Cómo reconocer que los niños están comprobando los límites

  • Repiten un mismo comportamiento. Ya hemos indicado que algo no se puede hacer, hemos dado opciones y los niños vuelven a hacerlo. No es que se olviden, es que necesitan una vez más de esos límites y atención que les de seguridad.
  • Miran hacia el adulto incluso sonríen o se ríen cuando están comportándose de manera no adecuada
  • Hacen pedidos o demandas claramente inaceptables
  • Parecen estar fuera de sí cuando tienen hambre, cansancio o aburrimiento.
  • Inician un juego más destructivo que constructivo

A menudo tomamos las respuestas emocionales de nuestros niños de manera personal (¿qué he hecho yo para que mi niño se sienta así? qué mal padre soy) y nos agobiamos. Confundimos “sus comprobaciones de límites” y deseos momentáneos con verdaderas necesidades. Nos da mucho miedo ser demasiado estrictos o controladores y entonces corremos el riesgo de no imponer límites en lo más mínimo (porque son demasiado pequeños..) 

Establecer límites sanos con los niños de manera clara y consistente forma parte de la desafiante tarea de ser padres. Los niños pueden aprender a sentirse muy libres desarrollando su confianza en sí mismos para relacionarse también con los demás en entornos sociales solamente cuando estos límites están claros.

Acerca de kindermusikcrisalida

Kindermusik for ALL imparte los Programas Kindermusik en Madrid desde el año 2011. Cientos de familias han experimentado alegría y placer de aprender y desarrollarse juntos en un entorno positivo de aprendizaje. Las clases se imparten en inglés y todo el material es en dicho idioma, por lo que los niños se familiarizan con el idioma mientras desarrollan habilidades musicales, motrices, socialización, auto-control. www.kindermusikcrisalida.com

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